miércoles, 28 de septiembre de 2011

martes, 27 de septiembre de 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

SILVIO II


De una violenta pasión soy prisionero,
es una extraña manía que me extravía.
Sueño que soy para tí un carpintero
y que eres tú para mí como María.

Sueño que por tí hago una cruzada,
y que en tu nombre acabo con los infieles.
Sueño que eres la reina de las mujeres
y que yo soy guardián de tu morada.

Y aunque no seas virgen,
y tampoco yo sea San José...
Y aunque no seas virgen,
y tampoco yo sea San José...

Sueño que por tí hago una cruzada,
y que en tu nombre acabo con los infieles.
Sueño que eres la reina de las mujeres
y que yo soy guardián de tu morada.

Sueño que somos dueños de un gran convento
y que los dos gozamos de la clausura.
Qué pena que mi sueño no siempre dura,
sino yo me moriría de tan contento.

Nuestro Homenaje

"Un perdedor es el que tiene ansia, y un ganador, el que tiene suerte" Silvio


Homenaje a Silvio, allí estaremos nosotros...


Sábado 1 de octubre a las 21:30h

Sala Malandar (c/Torneo)

Homenaje a Silvio de sus músicos originales,

Representaciones de

LUZBEL
SACRAMENTO
DIPLOMÁTICOS

Uno de nuestros miembros más insignes ha personalizado su moto con esta bella foto y...


¿Pero quién era Silvio?


Gastaba los apellidos Fernández Melgarejo, pero en Sevilla, en los andurriales musicales, se le conocía solo por el nombre. Alguien decía “¿Has escuchado la que ha montado Silvio en Granada?”, y no hacía falta decir más. Era el califa del rock’n’roll, el Charles Bukowski de de los escenarios, un batería metido a cantante y alzado a la categoría de profeta de final de milenio en la recién estrenada democracia española. Un señorito ácrata con maneras de vagabundo, o al revés.

Se casó con una rica heredera británica, con una familiar de lores, ladys y bizcondes. La abuela de ella era íntima de la reina madre. Tuvieron un hijo y estuvieron juntos los meses necesarios para que ella se diera cuenta de que a Silvio no había quien lo metiera en cintura. Si antes se iba de juerga al bar de la esquina en la calle Niebla de su barrio de Los Remedios, ahora cogía un avión con los amigos y se presentaban en cualquier ciudad de Europa. La dote del suegro corría con los gastos. Porque como en aquellos días las mujeres no podían hacer gestiones bancarias, Silvio se encargaba de ir a retirar los fondos que le enviaba la familia. Y unas veces volvía con ellos a casa y otras no. Dicen que cuando ella se marchó, con las perras que le quedaron a Silvio montó un bar en la Costa del Sol, donde habían estado viviendo. Nadie pagaba nada, todos invitados. Cuando se acabó la última botella cerró el chiringuito y volvió a Sevilla.

Un “rockero semanasantero”, así lo definió Jesús Quintero en una entrevista. ¿O era al revés? Con Silvio siempre había más de una manera de ver las cosas. Porque también dicen que la vida era demasiado para Silvio y por eso bebió y bebió hasta que reventó en 2001, a los 56 años. Pero no fue así. Más bien ocurrió que Silvio era demasiado para la vida, que no estaba acostumbrada a que alguien le marcase el ritmo de aquella manera; y se lió, tropezó, y se quedó atrás, dejando a Silvio más solo que la una.

Silvio fue demasiado para la vida y también para Sevilla. Porque si España es un país conocido por maltratar a muchos de sus artistas, Sevilla es ya el templo del despropósito. Para triunfar en Sevilla y que te guarden en la memoria no hay más opción: o te alineas con los que aman a la ciudad o con los que la odian. Y por supuesto, te comportas de acuerdo con esa postura. Y así, unos sevillanos recuerdan al Pali mientras otros homenajean a Triana o Alameda.

Y en eso llegó Silvio, el rockero que metía ritmos procesionales en sus canciones; el que gritaba en sus conciertos “¡Viva España, viva Sevilla y viva la Benemérita!”, y se paseaba arriba y abajo con el micro en alto como si fuese el bacalao de cualquier cofradía; el que escribió que cuando el rey Don Fernando conquistó Sevilla, lo primero que preguntó fue “¿Dónde está mi Betis?”; el que tuvo los arrestos de coger un clásico soul como el Stand by me de Ben E. King y convertirlo en Rezaré, un canto incondicional de amor mariano que, para remate del melodrama, iba dedicado a las vírgenes de cabecera de la ciudad (Amargura, la Estrella, La O, el Amor, Macarena, Trianera...). Por cierto, que Enrique Bunbury recuperó este tema en su pasada gira de 2008, ofreciendo un sentido homenaje al rockero, y la estrenó a su paso por Sevilla. Lo triste es que el zaragozano tuvo que explicar al respetable quién era el autor en cuestión, porque salvo honrosas excepciones, pocos conocían, entre esos miles de asistentes, a su legendario paisano.

En una de las varias entrevistas con Jesús Quintero, el periodista le preguntó por los papas -no las papas- y Silvio respondió: “¡Hombre, ese Pío XII...! Y Juan XXIII... y Las Candelarias... y El Cachorro... ¿Hay que tener arte o solo ser un poeta callejero tocado por el alba sevillana? Así, coñac en mano, sin el reposo del puchero, el rockero hilaba a los papas con los barrios de la ciudad, y éstos con sus cofradías. Silvio era tan sevillano que hasta seducía a los sevillanistas más requetés, como Antonio Burgos, al tiempo que era tan rockero que llegó a tocar con los Smash, que también habrá vecinos que no los conozcan, aunque fueron un grupo capital en el rock español de los setenta y surgieron ¿dónde? Pues sí, señor, en Sevilla.

Pero Silvio no se casaba ni con su padre, no atendía a razones, ruegos ni favores. Y si hoy había que callarse y no decir esta boca es mía, él cogía y lo gritaba; y si mañana había que ir en chándal, él se presentaba encorbatado. Silvio nunca rompió un molde, porque nadie fue nunca capaz de encajarlo en ninguno.

Ahora, cuando algunos lo recuerdan, unos se quedan con la anécdota de su alcoholismo, del esperpento de sus últimos años, de las correrías de su mediana edad. Pero eso no es justo, ni para él ni para la ciudad a la que tanto amó y que, con actitudes como ésa, acabamos enterrándola siempre en el inmovilismo más doloroso. Si Silvio hubiese nacido en Barcelona, o hubiese emigrado a Madrid como Sabina o tantos otros, hoy lo conocería más gente, estaría en recopilatorios y documentales, y lo citarían como bohemio canalla. Pero ya se sabe que el amor es ciego, y él amaba a Sevilla tanto como al rock’n’roll. Y por eso se quedó. Pero en esta Sevilla del nuevo milenio ya no hay bohemios canallas, solo borrachines con gracia. Y aunque en Triana ya exista la calle Rockero Silvio, muy pocos jóvenes han oído hablar alguna vez de uno de sus paisanos más ilustres.

Silvio lanzó su primer disco junto a Luzbel, en 1980, y sacaría cinco discos más en los siguientes veinte años, junto a Barra Libre (1984), Sacramento (1988 y 1990) y los Diplomáticos (1999). Solo seis álbumes en dos décadas, pero un millón de actuaciones tras ellos. En 1993 fue el primer músico español en recibir la Medalla al Mérito Rockero. El cardenal Amigo Vallejo, Curro Romero, cantaores flamencos de renombre y colegas como Miguel Ríos, Luz Casal o Joaquín Sabina se declaran incondicionales de su arte.

Silvio fue la Movida sevillana, se las bastó solito, y le echaba la pata a la madrileña en cualquier momento. Lo suyo era un mito. Había gente que se recorría el país entero para ir a verlo, porque no se acababan de explicar qué era lo que podía ofrecer aquel hombre, con más pinta de cantaor de flamenco que de rockero, para que sus fieles hablasen de él como lo hacían.

Y entonces Silvio subía a escena y empezaba a cantar. Y cantaba rock, y blues, y soul y flamenco; y cantaba en español, en inglés, en italiano y en francés. Y gritaba, y reía y bailaba. Terminaba el show y uno no sabía si había estado en un concierto o en un espectáculo de performance; lo que tenía claro era que nunca había visto algo igual. Y al final, sonaba en el recuerdo aquello que escribió un crítico americano sobre Lola Flores después de verla sobre las tablas:

“No canta, no baila, no se la pierdan”.

"al otro lado del río y entre los árboles" dixit

jueves, 22 de septiembre de 2011

miércoles, 21 de septiembre de 2011

1º ENCUENTRO NACIONAL CLUB LAMBRETTA

Enlace
(pincha en el cartel para ver el programa)

martes, 20 de septiembre de 2011

lunes, 19 de septiembre de 2011

20-SEPTIEMBRE-1920


Quiénes son- Son los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y los desesperados.


Por qué vienen- Por la complejidad humana. Por las pasiones y necesidades, los vicios, el desarraigo social, la sed de glorias, el afán de vivir o el deseo de morir, el haber buscado y buceado en dónde sustentarse, encontrando la nada; la idea fulminante como el rayo, que prende el cerebro y busca una vida nueva que le aparte de la que le es en aquel momento irresistible; la desesperación, el hambre. ¡El amor!, también el amor; ¡dejémosles ese consuelo romántico!...Y después la prosa: la comida, la paga, una casa; el oficio para el soldado profesional, el trabajo para infeliz bracero, que ni para destripar terrones o machacar piedra encuentra acomodo... Apartamiento de la Justicia, que tan dura es en sus modales, y, por último, y como grandes factores, el dinero y el alcohol.

Mencionemos en puesto de honor a los que llegaron, abrasados en ardiente patriotismo, cuando creyeron la Patria en peligro. A los que dejaron abandonados familia e intereses y corrieron a las Banderas de la Legión a empuñar las armas, para vengar la afrenta...No quedó en proyecto su ideal: lo consiguieron.


Cómo llegan.- En su mayoría, seriamente, sin el aturdimiento que buscan algunos hombres cuando afrontan el peligro. Ni gritos, ni alborozo. Reflexivos, quizás muchos tristes. Desconocemos en el estado en que llegarán a los conventos los que llamen para quedarse; pero si son hombres que ya anduvieron por el mundo, es seguro que sus caras y sus almas serán muy parecidas.


El aprendizaje.- En Riffien (cuna de la Legión) empieza la vida militar el legionario. Que habrá de recibir dos enseñanzas: la espiritual y técnica, que le darán los oficiales, y la legionaria, que le proporcionarán los compañeros.

El veterano será el que le inciará en los secretos de la nueva vida, enseñanza muy práctica y quizás costosa de no ser el neófito muy avispado o no venir con previa preparación, que muchos ya la traen y aún dan ciento y raya al más hábil maestro.


Ya dentro de la comunidad, pronto, si no lo era ya por su espíritu, se siente legionario, adopta rápidamente las constumbres y el aire de familia y a las pocas horas de llegado al campamento es imposible distinguir al novel del veterano.

El apocamiento y la timidez no existen: las artes para vivir la vida de campaña tiene por fuerza que aprenderlas. Son hombres muy rudos entre los que se está. No hay más remedio que ser fuerte.

LA LEGIÓN-JOSE MILLÁN ASTRAY

domingo, 18 de septiembre de 2011

MAURICE LEBLANC


El autor de Arsenio Lupin nació en Ruán el 11 de noviembre de 1864, en una familia burguesa. Se educó en Francia, Alemania e Italia. Abandonó una incipiente carrera en la industria naviera para dedicarse al periodismo de sucesos. A pesar de iniciar su carrera literaria con novelas y cuentos bajo la influencia de Maupassant, Bourget y Flaubert (Ceux qui souffrent, en 1894; Une femme, en 1887; L'oeuvre du mort, en 1896) y de estrenar una obra de teatro (La pitié, en 1904), saltó a la fama cuando aceptó a regañadientes el encargo de Pierre Laffitte de escribir algún relato policíaco en la línea del famoso Sherlock Holmes, que publicaba con gran éxito la revista inglesa Strand Magazine. Leblanc empezó a publicar en las páginas de Je suis tout los primeros relatos protagonizados por Arsenio Lupin, que dos años más tarde se editarían en forma de libro. Así nacía un arquetipo literario solo comparable a Sherlock Holmes, cuyas aventuras se relatan en una veintena de títulos y que no tardarían en pasar al teatro, a las páginas de cómics, a la gran pantalla. Frustrado por no haber podido ser "el novelista de la vida delicada de las almas", Leblanc se encontró con la paradoja de verse convertido de la noche a la mañana en un escritor popular y comercial, autor, para mayor ironía, del género policíaco y de aventuras tan poco apreciado por la crítica de la época. No obstante, gracias a tantos lectores incondicionales, obtuvo la cinta de la Legión de Honor.


Leblanc inventó la expresión gentleman cambrioleur para describir a Lupin, que se ha traducido al español como "ladrón de guante blanco". La frase hace referencia al nuevo tipo de delitos que se practicaban a principios del siglo XX, en pleno auge de la burguesía, como el robo en casas desocupadas repletas de riquezas o el uso de cheques falsos. En cuanto al nombre del personaje, parece que Leblanc lo usurpó de un consejero municipal de París llamado Arsène Lopin, que no le debía simpatizar mucho, pero, ante las protestas de este, lo cambió por Lupin.

Maurice Leblanc acabó sus días obsesionado con Arsenio Lupin, hasta el punto de firmar con ese nombre en el libro de visitas de un restaurante. Igual que le sucediera a Simenon, Leblanc acabó devorado por su personaje. Maurice Leblanc murió en Perpiñán el 6 de noviembre de 1941, en casa de un hijo suyo. Se cree que su óbito se precipitó a consecuencia de un viaje en tren sin calefacción, cuando iba a visitar a su hijo enfermo.


Pero en Francia la memoria de Lupin sigue muy viva.Es un museo interactivo sobre el autor y el personaje, que ha recibido 125.000 visitantes desde su apertura en 1999. Los curiosos y fieles al mítico ladrón comienzan la visita atravesando el jardín para entrar en la casa, provistos de unos cascos auditivos. Los recibe la supuesta voz de Arsenio Lupin, advirtiéndoles que guarden bien sus carteras, "pues nunca se sabe". En realidad, es el actor Georges Descrières, que interpreta su papel en una serie de televisión, el que les da la bienvenida al iniciar este recorrido entre luces y sombras, en el que se van dando pistas para descubrir el escondite de la aguja hueca. Como en el caso del insigne Sherlock Holmes, el despacho del ladrón caballero suscita un gran interés.

viernes, 16 de septiembre de 2011

A RODAR...


YA VA SIENDO HORA DE RODAR...OS SEGUIREMOS INFORMANDO

I-PHONE

¿PROGRESO?



"En el lugar de la casa grande, hay cemento, casas pequeñas, familias acinadas en un entorno hostil..."

Supongo que eso es "progreso", quizás ha llegado el momento de pararse a pensar, poner el foco en lo esencial. Quizás sea el momento de eliminar lo accesorio, identificar el verdadero progreso. Que no debe ser otro que,garantizar el bienestar para los tuyos, elevando las miras para recuperar el sentido colectivo, de pertenencia al grupo, recuperar nuestras señas de identidad. Sin grandes alardes, pero con el paso firme, dispuestos a cambiar desde uno mismo, para cambiar lo que nos rodea...quizás, quizás...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

¡DETENTE!




Origen del Escudo del Sagrado Corazón de Jesús.

Santa Margarita Maria Alacoque –como cuenta en una carta dirigida a su Superiora, la Madre Saumaise el 2 de marzo de 1686– transcribe un deseo que le fue revelado por Nuestro Señor: “Él desea que usted mande hacer unos escudos con la imagen de Su Sagrado Corazón, a fin de que todos aquellos que quieran ofrecerle un homenaje, los coloquen en sus casas; y otros más pequeños, para que las personas los lleven consigo”3. Nacía, así, la costumbre de portar esos pequeños escudos.

Esta santa devota del Detente lo llevaba siempre consigo e invitaba a sus novicias a que hicieran lo mismo. Confeccionó muchas de esas imágenes y decía que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.

La autorización para tal práctica, concedida al principio solamente a los conventos de la Visitación, fue más difundida por la Venerable Ana Magdalena Rémuzat (1696-1730). A esa religiosa, también de la Orden de la Visitación, fallecida en alto concepto de santidad, Nuestro Señor le hizo saber anticipadamente el daño que causaría una grave epidemia en la ciudad fran cesa de Marsella, en 1720, así como el maravilloso auxilio que los marselleses recibirían con la devoción a Su Sagrado Corazón. La referida visitandina hizo, con la ayuda de sus hermanas de hábito, millares de esos Detentes del Sagrado Corazón y los repartió por toda la ciudad donde se propagaba la peste.

La historia registra que, poco después, la epidemia cesó como por milagro. No contagió a muchos de aquellos que portaban el Detente y las personas contagiadas obtuvieron un auxi lio extraordinario con esta devoción. En otras localidades ocurrieron hechos análogos. A partir de entonces, la costumbre se extendió por otras ciudades y países.



Cristo Jesús: en Tí la Patria espera,
Gloria buscando con intenso ardor,
Guíala Tú, bendice su bandera,
Dando a su faz, magnífico esplendor.
Salve Divino foco de amor.
Salve al Pueblo Argentino
Escucha su clamor
Salve al Pueblo Argentino,
Sagrado Corazón.
Dulce Jesús: poblados y desiertos
Piden, al par, tu sacra bendición;
Duerman en paz nuestros queridos muertos.
¡Salva al hogar, la Patria y religión!

MILANO

THE SPECIALS

¿OXIDO? NO, MARCAS DEL TIEMPO

AQUELLOS MARAVILLOSOS...

AUTENTICIDAD



domingo, 11 de septiembre de 2011

MOD GENERATION


pincha en la imagen para más info

AGRADECIDO

¡...a tantos amigos, que visitan esta pequeña ventana de libertad!

¿QUÉ TENEMOS EN LA CABEZA?



Activismo, Política, Justicia Social, Riesgo, Camaradería, Música, Diversión, Mujeres, Vespas,(Lambrettas algunos)...en eso es lo que ocupamos nuestro tiempo, ¡¡y eso ocupa nuestra cabeza!!

SALUTTI

¡MORITURI TE SALUTANT!

¡AVE CÉSAR!

(Tito Flavio Vespasiano; Falacrinae, actual Italia, 9-Cutilia, id., 79) Emperador romano (69-79). Pretor en tiempo de Calígula y militar brillante en Britania durante el reinado de Claudio, su humilde origen hizo que no fuese objeto de represalias por parte de Nerón, quien no veía en él amenaza alguna.

A la muerte de éste, en el 68, Vespasiano se encontraba en Palestina, reprimiendo una revuelta de los judíos, y fue proclamado emperador por el ejército de Oriente. Dejó entonces parte de su ejército en Judea para que continuara el asedio de Jerusalén, al mando de su hijo Tito, mientras él se apoderaba rápidamente de Egipto, base de abastecimiento de cereales de Roma, con lo cual puso al emperador Vitelio en una situación muy delicada.

Tras la derrota y muerte de Vitelio durante el asalto de Roma por parte de las legiones del Danubio, que se habían puesto del lado de Vespasiano, éste logró ceñirse la corona imperial sin oposición. Como emperador, trató de sanear el gobierno y las finanzas públicas (llegó a gravar con impuestos los urinarios públicos), al tiempo que intentaba aparecer como restaurador de las antiguas tradiciones.


viernes, 9 de septiembre de 2011

miércoles, 7 de septiembre de 2011

viernes, 2 de septiembre de 2011

jueves, 1 de septiembre de 2011